La durabilidad de los productos que utilizamos
es muy importante desde el punto de vista ambiental, hasta la segunda mitad del
siglo pasado los equipos y bienes de consumo se consideraban algo que debía
durar ya que se invertía mucho dinero en ellos y debían estar en uso tanto
tiempo como fuera posible. Pero fue en los años XX del siglo
pasado cuando se empezó a fraguar lo que conocemos en la actualidad como la obsolescencia
programada.
Podemos definir la obsolescencia
programada como el intento por parte del fabricante de un bien de reducir
el ciclo de vida de un producto para que el consumidor se vea obligado a
adquirir otro similar.
· Obsolescencia de función: Se da cuando un producto sustituye a otro por su
funcionalidad superior.
· Obsolescencia de calidad: Se da cuando el producto se vuelve obsoleto por un
mal funcionamiento programado.
· Obsolescencia de deseo: Ocurre
cuando el producto, aun siendo completamente funcional y no habiendo sustituto
mejor, deja de ser deseado por cuestiones de moda o estilo, y se le asignan
valores peyorativos que disminuyen su deseo de compra y animan a su
sustitución.
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